3.5.12. Director 2011/12: David Guillermo Ojeda Parra – CMLP35

Nació en la ciudad del Cusco un 20 de Noviembre de 1963; sus primeros años de estudios hasta 2do de secundaria, los realizó en el Colegio Salesianos del Cusco; en 1978 ingresa al Colegio Militar Leoncio Prado integrando la XXXV Promoción, bautizada como “Las Aguilas” y que en 1981 se le nombró “General de División Rafael Hoyos Rubio”, en honor al Comandante General del Ejército que lideró las operaciones militares en la Cordillera del Cóndor – Falso Paquisha y que falleciera trágicamente en un accidente aéreo. Cursó el Bachillerato en Mecánica Automotriz entre los años 1979 y 1981 en la modalidad de ESEP que adoptaran los colegios militares acorde con el nuevo sistema educativo; siendo una de las dos promociones que siguieron 4 años de estudios combinados de educación secundaria y ESEP.

Ingresó a la Escuela Militar de Chorrillos en el año 1892, integrando la promoción “De los Héroes de San Pablo”, graduándose como Oficial de Infantería y siendo dado de alta como Oficial el 01 de Enero de 1986. Ha sido calificado como Paracaidista, Comando y Analista de Inteligencia; ha participado activamente en la lucha contra el terrorismo, contribuyendo a la pacificación nacional en las zonas declaradas en estado de emergencia; participó en forma directa en operaciones de combate en el Conflicto del Alto Cenepa de 1995 y calificado por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas como Defensor de la Patria, también ha formado parte de las naciones Unidad para la misión de Paz en Eritrea y Etiopia (UNMEE).

Posee las siguientes condecoraciones:

  • Cruz Peruana al Mérito Militar en el grado de Gran Oficial, por su desempeño profesional.
  • Orden Militar Francisco Bolognesi en el grado de “Al Mérito”, por desempeño académico sobresaliente.
  • Medalla al Combatiente Cáceres en el grado de “Distinguido”, por su participación descollante en el Conflicto del Alto Cenepa de 1995.
  • Medalla Académica del Ejército en el grado de “Honor”, por su desempeño académico sobresaliente en cursos de especialización y capacitación profesional.
  • Cintillo de la Pacificación en el grado de “Honor” por su participación en la lucha contra el terrorismo.
  • Medalla de 2da Clase de las Naciones Unidas para la Misión en Eritrea y Etiopía (UNMEE), por su desempeño en las operaciones de mantenimiento de la paz en dichos países.
  • Medalla al Mérito, del Ministerio de Defensa de la República Popular China por su desempeño sobresaliente como Agregado de Defensa a la Embajada del Perú en la RP China.

APUNTES DE LA GESTIÓN COMO DIRECTOR DEL CMLP
(2011 – 2012)
En el año 2011 fui designado como Director del Colegio Militar Leoncio Prado, el mismo que a razón de las nuevas reformas y denominaciones a los centros educativos, se le llamó “Institución Educativa Pública Militar – Colegio Militar Leoncio Prado”, manteniendo la esencia de su denominación tal como tradicionalmente se le conoce.

El colegio, mi colegio, “nuestro colegio”, había sido elegido como ”emblemático” y por tanto se había lanzado el concurso para su remodelación que debía iniciarse en enero del año 2011, es decir a inicios de la gestión para la cual había sido nombrado. Poco tiempo me quedó para recorrer nuevamente cada uno de los ambientes que habrían de ser demolidos y que guardaban grandes recuerdos: la Siberia, el casino de cadetes, la piscina, la capilla, el pabellón de las Américas, “La Perlita”, la imprenta, la enfermería, el estadio, el auditórium, la granja, los malacates, las cuadras de cadetes y el emblemático pabellón Duilio Poggi; dejarían de existir físicamente para pasar a formar parte del recuerdo imborrable, de los que alguna vez hicimos de esos ambientes, el lugar de nuestra existencia escolar, el periodo que nos marcó para toda la vida y que es motivo de este relato desde la perspectiva de Director del plantel en ese periodo mencionado.

Corrían los primeros días de Enero del 2011 y la empresa constructora no podía esperar, comenzó a cursar documentos para dar inicio a los trabajos de demolición, para lo cual debíamos desocupar y recuperar el mobiliario, además de todo el equipamiento posible para trasladarlo pero… a donde?; ya se tenía la visión de llevar el plantel a un fuerte militar; el que mejores condiciones de habitabilidad tenía era el Fuerte Gral Div Rafael Hoyos Rubio, así que luego de innumerables visitas, idas y vueltas, se determinó que ocuparíamos instalaciones de tres cuarteles, el Mariscal Castilla en donde se instalaría la compañía de 4to año, la cocina y comedores; el Mariscal Cáceres donde estaría 5to año, la Subdirección Académica, la sala de profesores, el Departamento de evaluación y un almacén; finalmente el antiguo cuartel Comandante Espinar, ocupado por el Batallón de Policía Militar N° 501, el mismo que había alguna vez sido ocupado por el Batallón de Comandos Comandante Espinar N° 19 y la Escuela de Comandos del Ejército; tremenda trayectoria histórica y mística que arrastraba; ese cuartel albergaría a la Compañía de 3er año, la Dirección, la Subdirección y los departamentos administrativo y de Instrucción militar con todas sus dependencias. Las aulas serían ubicadas en un estacionamiento en donde se instalarían módulos prefabricados. Las actividades de traslado se hicieron con grandes esfuerzos en la que todos, militares, profesores y empleados pusimos el hombro para tener funcionando el colegio el 01 de Marzo del 2011; poco tiempo quedó para ver cómo una a una fueron demolidas las instalaciones del “antiguo colegio”, a excepción del pabellón central.

El desafío de poner en funcionamiento nuestro plantel en las instalaciones militares del Rímac se cumplió, con el apoyo invalorable del Comando del Ejército, de la entonces Región Militar del Centro, de la 18va Brigada Blindada y de todas las unidades acantonadas en el Fuerte Hoyos, quienes desinteresadamente nos cedían más locales que inicialmente se habían solicitado. Poco a poco se dieron cumplimiento a los procesos de admisión, evaluación, administrativos y de instrucción. El colegio ya estaba otra vez caminando a su ritmo, pero con un valor agregado, su denominación de “militar”, se estaba cumpliendo a cabalidad por cuanto las promociones LXV, LXVI, LXVII y LXVIII, hicieron “vida de cuartel todos los días”, durante su permanencia tenían a la mano el material, equipo y demás elementos de instrucción requeridos, por parte de la estructura orgánica, se trabajó para cumplir con los pilares fundamentales de la gestión: Formación Académica, Formación Psico motriz y Formación Militar de los cadetes, como eje transversal a ellos estaba la Formación Moral y Espiritual, de manera que los cadetes a su vez pudiesen forjar desde el primer día, los tres pilares de su templo interior: la Disciplina, la Moralidad y el Trabajo; inmerso en ese triángulo virtuoso, el respeto de sí mismo como punto de partida para forjar el espíritu de cuerpo, respetando a los demás; hacer de esas tres palabras una filosofía de vida en los cadetes que estaban confiados a la Dirección, fue el reto para la planta orgánica y el equipo de instructores, profesores y empleados en general. Al margen de ello, esas cuatro promociones mencionadas tienen un motivo de orgullo para expresar que se forjaron en los “cuarteles”; igualmente todos los miembros de la planta orgánica y colaboradores en general, también tenemos ese sentimiento de sano orgullo al decir que pusimos a caminar el colegio en donde nadie se imaginaría jamás que pudiese hacerlo.

No dejamos de interactuar con la Asociación Leonciopradina, el Patronato del Colegio Militar, su aporte a la gestión fue muy valioso para mantener el espíritu leonciopradino; en el Rímac se llevaron a cabo dos ceremonias de reencuentro, se decía que no sería igual, pero por supuesto que no sería igual, solo en la forma, porque el reencuentro no podría darse en las mismas instalaciones de nuestro colegio en La Perla, sin embargo los que dan vida a esos eventos tradicionales son la personas y las ceremonias llevadas a cabo en el Rímac tuvieron el espíritu leonciopradino a cada instante.

Gracias a la gestión de mi antecesor el Crl José Qwitsgaard Suárez, en el mes de Marzo del año 2011 se tuvo la visita al colegio del escritor Mario Vargas Llosa, que recientemente había sido galardonado con el Premio Nóbel de Literatura correspondiente al año 2010, su presencia fue un acto de acercamiento a la comunidad leonciopradina y un gesto motivador para que los cadetes desarrollen sus habilidades y luchen por sus sueños a fin de hacerlos realidad.

Las visitas periódicas a La Perla nos hacían ver la otra realidad, que luego de hacer tabla rasa de las edificaciones, las nuevas instalaciones comenzaron a renacer como el ave Fénix, ellas terminaron de ser construidas – bajo el ojo vigilante de los hermanos Mendo de la XXXI y XXXIII – en Diciembre del 2012, al finalizar mi gestión como Director, pero con otra forma, con ellas también nacerían otras tradiciones, nuevas vivencias, otras perspectivas, nuevas leyendas, una manera distinta de sentir las estructuras físicas del colegio, pero esas vivencias amigos, son parte de otra historia….

Con el afecto de siempre
David Guillermo Ojeda Parra
XXXV Promoción

ALTO EL PENSAMIENTO…!!!
COMO UNA BANDERA…!!!

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