Mi reclamo

JJLL2018, 
Certamen Cultural, Poesía
Categoría 7: Medalla de Bronce
Baxter Angulo – CMLP40

 

Estaba solo con mis decepciones, al desencuentro de nuestro amor,
mis vacilaciones, que como señuelos, te iban indicando el camino de escape.
Me encontraba deprimido. Sentía que la tristeza me acompañaba desde la cuna;
arrullando mi crecimiento, envolviendo mi madurez.
Esa tristeza levantó entre nosotros laberintos de espinas, de desconfianza.
Nunca te conté mis problemas pues más ocupada andabas con los tuyos,
además, porque pensaba que al hacerlo arrojaría más escombros a nuestra relación,
si eso podría haberse llamado; no lo sé.
Cuando estaba fastidiado, deseaba oírte decir: “No ocurre nada, véngase pa’cá mi oso”,
el mundo sigue girando, tuve la culpa, no te concedí esa oportunidad,
aunque pudiste habértela apañado para indagar dentro de mí; pero no.
Éramos demasiado altivos; nos volvimos enemigos.
3 años y ni siquiera completos contigo… ¿compartiendo qué?
Instantes, almuerzos, cenas y paseos de aquí para allá.
3 años tratando de preservar un amor que duró por mi obstinación en acariciar sueños que me hacían imaginar un oasis en el desierto de nuestro lecho.
3 años de inestabilidad pagando el peaje de un viaje inconcluso,
con el equipaje lleno de utensilios oxidados.
Nuestras vidas ajenas, entre sí, ambiciones dispares
y así día a día cebando más nuestros conflictos.
Sabes… Pasaba temporadas enteras al borde del acantilado y tú, sin cerciorarte,
o no dándote la gana, en vez de acogerme en tu seno, me gritabas,
me reprochabas los incidentes de nuestra maldita convivencia,
con ese genio tan cambiante y tan tuyo.
“Tú”, mi antigua amiga, amante, compañera, mi tristeza era una fortaleza inexpugnable,
y me pertenecía a pesar de nuestro convenio antes de mi partida
a este maldito-bendito país. “… contigo hasta el altar….” ja,ja,ja,ja…
Hoy la tarde transcurre en este mi encierro, ya los cauces han pasado con su carga naufragante de incertidumbres y pesares, pero la certeza de volverte a ver,
y que sé, no tardará mucho, quedó flotando en el mar de mis recuerdos,
cual un mensaje enclaustrado de por vida, dentro de una botella errante, echada a la mar, sobre las olas, mecida, al encuentro de alcanzar algún día esa playa;
la del amor y comprensión.
Tú, siempre tú, y Yo, quién sabe qué. Sabes… desde que lo nuestro terminó,
una sombra nació de mis remordimientos al pasado, hacia ti,
hacia la ruptura que acaso pude evitar.
Y siguiendo el hilo de lo que yo mismo escribo, me doy cuenta que inconscientemente
te estoy culpando por lo que ahora me acontece… ¿qué más da?
Sé muy bien que es la negación del amor que aún siento
y la afirmación del odio impotente de no poder gritártelo. ¡¡Maldita sea!!
Aunque quisieras, ya no podría ser, todo se esfumó, dejando una estela de humo
llena de rencor, que sumado a este orgullo sediento de venganza hace imposible
lo que nunca debió ser.

Sábado 6:30 pm. Julio 24, 1999. Yokohama-Japón

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