Adiós Hermano, Avanti!

JJLL2018, 
Certamen Cultural, Poesía
Categoría 8: Medalla de Bronce
Manuel Aliaga – CMLP44

 

Era una tarde marzo, caía el sol y se presentaba a la lista con sus llameantes colores de ocaso. Un brazo rodeaba mi cuello, era la hora del cadete, pitas de dos y de tres se arremolinaban alrededor, pánico agitado llenaba la penumbra del patio de formación y los recónditos refugios, ya no lo eran, por conocimiento de tradición que pasaba de generación en generación.

Mi hermano era Técnico Monitor de chivos y yo perro de la tercera sección. Este tenía una masa corporal que imponía respeto y yo apenas pellejos y huesos de 54 kilos y 154 cm. de risible presencia. Le pregunte un poco desconcertado, ¿qué va a pasar cuando no estés? Los chivos conocen las voz de su amo dijo él y ninguno se atrevería a tocarte. Era un viernes por la noche, íbamos camino a la perlita para refrescarnos con esa popular bebida entre nosotros, las cerveceras la regalaban y tenía la apariencia como de oro naranja, preciado para los consignados en las instalaciones. Este elixir era el refrescante quita-sabores del salado del manantial de los malacates.

Era mi tercera semana y había pasado tres visitas de padres. “sin novedad” era la consigna. Cierto día en la mañana después del toque de Diana, se llamó a reunión de monitores. Surgió de repente, las cuadras quedaron solas y los perros a merced de los chivos, ¡las órdenes se cumplen sin dudas ni murmuraciones! Nos enseñaron ¡Reunión de monitores! Gritaba el Mayor Jefe de Batallón, comando con servicio en zona de emergencia en Ayacucho, había sido destacado a impartir instrucción a nuestro afamado “Colegio Militar Leoncio Prado”. Muchos pensaban que estaba desquiciado por las matanzas en la zona roja, nadie sabía lo que guardaba su corazón, tenía un peso de 120 kg de musculatura, estatura de 2mt de tez oscura que atemorizaba, los galones brillantes sobre sus hombros aligeraban cualquier paso por debajo de su rango y las cosas ocurrían como película muda antigua a velocidad X2.

Los monitores allá en su reunión y nosotros en una turba de preocupación, los minutos contaban, los chivos eran Hienas que caminaba al acecho de nuestra promoción de perros.

Nada podíamos hacer, la suerte estaba echada, nuestro cuartelero estaba sudando perplejo y nos alertaba desde el umbral del patio de las cuadras, mientras nosotros estábamos presurosos de pulir los pisos para la inspección.

Entretanto las puertas se abrieron de par en par tras un golpe de patada. ¡Perros miserables! Grito una figura de dos pitas bien pulidas, vestido de faena, con borceguíes brillantes, seguro unos panameños acharolados, un enano de 150 cm con aires de grande, voz de niño mimado que casi causaba risa. El antiguo salió al frente de el a saludarlo enérgicamente, pero con risa de burla que no se podía controlar, seguidamente después de la orden de ¡Descansen! del Aspirante una risa colectiva se escuchó en toda la cuadra, podías ver como los vasos sanguíneos oculares se marcaban de rojo intenso, pensé que el aspirante iba a llorar, pero no lo hizo, se dio media vuelta y se marchó. Celebramos con risas porque lo habíamos derrotado con irrespeto según creíamos y apresuramos a salir a la formación al llamado de los jefes de Sección. Más tarde nos enteramos que el enano Aspirante de 1.50 cm era el brigadier del cuarto año, hijo de un general y siempre el primero de su clase.

Aquella tarde, en la hora del cadete, el mayor jefe de batallón había llevado a todos los técnicos incluidos monitores, al estadio con todas las vestimentas que pudieran usar, es decir por debajo del uniforme de faena, el pijama y por encima de pijama, el buzo de deportes, atado al hombro una frazada que envolvía una roca que habían bajado a recoger del acantilado de la playa que bañaban la costanera. Pude divisar de lejos a mi Hermano pasar por la pista principal que daba frente al comedor donde estábamos formados los batallones de tercero y cuarto año. También pude ver al mayor jefe de batallón, entregarle el mando al enano, quien rápidamente se cuadro frente a todos, llamo a los Antiguos de las secciones y ordeno pasar lista .Terminada la lista entrego a su promoción nuestro batallón y supe que las cosas no iban a ser agradables. Algunos maletines volaban por los aires, inmediatamente sanciones físicas comenzaron a realizarse, pero nadie había tocado a ninguno de la tercera sección, el Aspirante ordeno, Tercera Sección, A mi Mando, ¡De frente Marchen!, no sabía a dónde íbamos en ese momento, hasta que llegamos al edificio de la Siberia, edificio que había sido usado por los Capores en antaño para su alojamiento y que en ese momento era solo un almacén de pertrechos con de ratas de alcantarilla.

El Aspirante ordeno que nos sentáramos rodeándolos y se presentó, nos habló como todo un buen tipo, en ese momento no lo vimos tan pequeño. Nos hizo un discurso del faltamiento de respeto y de las tradiciones de nuestro colegio, de las jerarquías y de lo que se espera que pudiera ser un buen cadete.

Inmediatamente dijo , vamos a dar vueltas alrededor de la Siberia y cuando dijo Vamos, tácitamente se refería a que el correría con nosotros

Dijo claramente, van a aprender a respetar la jerarquía del mando y lo van a aprender con el ejemplo. Todos tienen la posibilidad de retirarse de este castigo físico y en el momento que lo deseen hacer, tendrán que ingresar a la piscina señalaba frente al edificio. Todo estaría bien de no ser que el agua estaba fangosa y sabe Dios qué encontrarías dentro.

Comenzamos a correr y el Aspirante marcaba el paso, todos tratábamos de seguirlo. a la 15va vuelta estábamos alcanzando al primer grupo de rezagados y en la vuelta numero 23 más de la mitad de la sección ya estaba dentro del fango. El castigo se había prolongado más de lo que pensé , en la vuelta numero 31 no sentía mis piernas y quería declinar ,pero mire al frente y vi a mi hermano que se encontraba sudoroso y expectante a lo que realizaba el Aspirante .al pasar frente a él me miró fijamente y pude pasar un par de vueltas más, arengado a no tener que sufrir humillación .los punteros que iban con el aspirante a la cabeza ya me habían alcanzado y no había más chance que echarme al fango . en mi camino al castigo, lo que restaba de la sección abandono y el aspirante completo la vuelta derrotando a todos y cada uno de nosotros. Nos formamos para ingresar al fango, cuando vi a mi hermano mostrarse delante del Aspirante y este Saludarlo, así que nos detuvimos a observar que pretendía.

Mi hermano se acercó a nosotros y nos dijo, ¡Que esperan Perros de miserables ¡ De un salto entraron todos al fango, pero yo me quede expectante ,El aspirante Me dijo, ¡Cadete! ,¿ Que espera para Ingresar? . Ante la mirada desconocida de mi hermano y el grito del Aspirante mi cuerpo se lanzó a la piscina pero estúpidamente del lado más hondo, cubriéndome el fango hasta el pecho. Mi hermano subió al altillo y presento así Al Brigadier del Cuarto año diciendo: “Este hombre que ustedes ven, es un Cadete, en todo el sentido de la palabra, que debería ser un ejemplo a seguir por todos ustedes” , no hay ninguna excusa que a un hombre lo lleve a humillar a otro, usando superioridad numérica . Menos ante un Hermano, ¡Un Hermano Mayor! Más aun cuando visten el Glorioso uniforme del Ejército Peruano. Ustedes han deshonrado la tradición de este colegio, he insultado un uniforme que ha sido lavado con la sangre de nuestros héroes. Es por ese motivo que se encuentran Bajo esta instrucción que ha sido aprobada por nuestro Mayor Jefe de Batallón y mi persona en calidad de Monitor de la sección de Este Cadete.

No hay lugar en el Ejercito par la deshonra y la cobardía, los civiles están afuera y acá adentro los soldados, quien no se dio cuenta hasta ahora de eso , puede pedir su baja y correr a los brazos de sus madrecita. Un silencio se apodero del descampado y abruptamente se rompió con una Orden enérgica

¡Cuento tres y ya están en las duchas con su toalla y jabón! Y siguió precisando…pobre de alguien que se deje capturar por algún rango superior, están cumpliendo las instrucciones de su Aspirante otorgadas por nuestro Mayor Jefe de Batallón. Inmediatamente una turba verde y chorreante de fango dejaba una estela de malos olores en dirección a las duchas. Mientras trataba de llegar a las duchas veía a las otras secciones del tercer año dispersas con los aspirantes impartiendo diversos castigos. Vi un cadete de mi promoción abofetear a otro con la sayonara de forma que el otro le devolviera el golpe ante la mirada del aspirante. era lógico que ninguno quería hacerse daño ,así que con complicidad se daban débiles golpes. Ante este suceso el Aspirante irrumpió, tomo la Sayonara de uno de ellos he imprimió la marca de la suela en el rostro del cadete de tercer años, Gritándole en la cara, ¡Así se hace!, si no lo haces bien lo volveré a hacer Yo. Entonces sucedió que después del primer golpe se daba la orden para que el otro lo devolviera, pero era tal la intensidad de los golpes que uno a uno se fueron devolviendo sin necesidad de la orden del aspirante. Unos pasos más allá vi a otro de tercero caminar sobre sus dedo índice apoyado en el piso y al aspirante gritar ¡más Rápido ¡ los giros terminaron en un trofeo de Vomito y la risa de este .Casi llegando a las duchas veía requisas al lado de la mecánica, golosinas que los malacates les habían vendido a los de tercero, también vi algunos de ellos corrían alrededor de los aspirantes como satélites en una órbita mientras otros caminaba en cuclillas cogidos de los cintos de los aspirantes.

Dos meses pasaron y los días tenían la rutina militar exacta y agobiante , pero este día era especial , mañana era sábado , víspera del segundo domingo de Mayo ,la primera salida , pasamos la noche puliendo botones, zapatos y emblemas , con la esperanza ya, de lucir nuestro hermoso uniforme . Mi hermano me llevo ese noche a la cuadra de chivos y ellos tenían el mismo afán, solo que el brillo de los emblemas y los zapatos los sacaba yo, mi hermano me había regalado a su sección y me dijo: obedece a tus aspirantes y así lo hice. Creo que me quiso enseñar respeto y desprendimiento, estoy seguro que no quería que sea un llorón ni me vieran como tal.

El día de la salida justo un paso después de cruzar la puerta, pude tomar la primera bocanada del aire de libertad, me sabía al aire más puro que podrías respirar, lo contuve y lo disfrute hasta quitarle la última partícula de oxígeno. Afuera a unos 50 metros, vi a mi Hermano, esperándome de forma disimulada mirando el sol brillar las plateadas olas del mar del acantilado, Ya cerca mío partió la marcha y me enrolla su brazo desacomodándome el quepí. Me dijo con voz airada, ¡sobreviviste hermano¡ nadie como yo podrá entender lo que vivimos en este colegio y de qué forma trata con nosotros. Pero debes entender que tenemos que obedecer las órdenes de nuestros superiores, tu espiritualidad no te deja ver más allá de lo que somos como soldados y de nuestro sacrificio para dar la vida por nuestra patria si fuese necesario. Sin ánimo de ofender tú fe y con pleno entendimiento te digo que sí creo en tu Dios, también creo que es Jehová de los ejércitos, el creador de todo el universo. Pero hoy somos dos cadetes que se van a casa ¿de acuerdo?

Al día siguiente mi madre al amanecer, me dio un beso tierno en la mejilla. Sabía que no obtendría un saludo mío en el día de las madres, mi fe no celebraba fiestas paganas, pero le dije con voz de canto sollozo que la amaba, mientras calmaba el susto de mi corazón, pensé que robaban la frazada .Ese día el desayuno fue buffet y mi padre cocino cuanta exquisitez pudiésemos imaginar, leguas de diferencia con la avena del colegio y los panes con margarina de cada día.

Terminando mi hermano salió presuroso al encuentro de sus amigas que ya lo esperaban para ir al club de playa. Yo pase a alistarme para ir a mi estudio Dominical en el salón del reino de mi congregación, el tema a estudiar era la resurrección prometida en las escrituras. Sabemos que cuando uno muere alberga la esperanza por fe de ser resucitado gracias al sacrifico que Jesús hizo con su muerte. Al pagar el rescate con su vida nos otorga salvación y vida eterna, pero claro, eso era chino para un hogar de tradición católica. La muerte resultaba ser el dormir del alma hasta el momento de la resucitación .Resultaría ser un cerrar y abrir de ojos, como si el tiempo se detuviera y continuara en un segundo ¿imaginan? resucitar con Francisco Bolognesi y preguntarle que pensaba cuando quemaba el último cartucho o a Miguel Grau , cuando entrego su vida para hundirse con su barco. más aun decirles que perdimos la guerra y que los sacrificios realizados no tienen asidero en este nuevo mundo.

Más tarde quede con mi hermano alcanzarlo en el club, por supuesto me encantaba el mar y mi hermano era un surfer experimentado. Cuando llegue al club mientras caminaba por la playa, divise a lo lejos un tumulto, personas arremolinadas a las orillas de la playa Arica, un cuerpo tendido y a unos escasos metros una tabla partida en 3 pedazos. Era mi hermano el que yacía sobre la arena, flujos de sangre que emanaba de su frente y brazo. En el brazo tenía la soga de la tabla haciéndole torniquete y su en frente la arena apisonada para evitar la hemorragia. Aun no tenía conciencia y los salvavidas hacían lo que podían mientras llegaba la ayuda, las heridas habían sido causadas por el coral de las peñas donde revientan las olas, cerca de la zona de surf. Primero pensé en que había sido un accidente deportivo, luego oía decir que trataba de un rescate, un joven que había perdido su tabla y que no podía sostenerse a nado en el embravecido mar le pedía ayuda desesperadamente, los salvavidas no hubieran podido llegar nunca a tiempo, acercarse mucho a las rocas hubiera tomado mucho tiempo. Mi hermano alcanzo al joven, mientras le cedía su pulsera de sujeción y su tabla, ambos fueron envueltos por un muro de agua de 6 metros, arrastrados al fondo donde solo uno de ellos pudo emerger, El que tenía la pulsera de sujeción.

Mi hermano despertó y al mirarme aprisiono mi brazo con su mano, quiso levantarse y en ese momento quedo quieto por el dolor de sus heridas. Había perdido demasiada sangre, una camioneta de rescate llego a la orilla, mientras lo montábamos en ella grito ¡Hermano! “Muero hermano, hoy dormiré y no despertare hasta estar en la presencia de Dios ¿Verdad? Nos reuniremos con los seres que perdimos ¿cierto? Te espero hermano! ” dejo de respirar y fue la última vez que me sujeto mientras sentía como perdía fuerza, mis lágrimas corrían sin llanto por mis mejillas, un grito de despedida ,palabras no dichas por mi boca bloqueaban mi garganta, mi pecho estaba hinchado por su entrega y sacrificio. Era mi hermano el que partía.

Hoy 28 años después de haber culminado, no soy Deportista calificado ni General de brigada, pero soy quien espera de encontrase con su Hermano mayor, Cadete del Colegio Militar Leoncio Prado.

¡Avanti Hermano!

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